[Crónicas] Víctor Santana: he aquí al chaval (Barcelona, 18/06/2010) + live
Ian S. | 23/06/2010
Víctor Santana fue, para este torpe cronista, el momento cumbre del Off Sonar 2010. Fiel a la costumbre de escribir por terapia, aquí me desahogo de aquel impacto al atardecer.
La cita era en el ático del Hotel Granados, durante la fiesta del X aniversario de ClubbingSpain. Poco espacio. Mucha demanda. Escribo. Llamo. Suplico. Nadie tiene entradas. El mismo día de la fiesta consigo meterme en la lista. Llego. Me dicen que no estoy en la maldita lista. Imposible. Gruño. Presiono. Insisto. Al final allí me planté y en su fiesta me colé. Mis excusas a los organizadores. No quedaba otra. Sentía la llamada. Tenía que entrar.
En el ático, Santi Xpansul caldea el ambiente, mientras Santana remonta cable a cable el estudio de su casa en la terraza. Cuando las máquinas están listas para lanzar su mensaje empieza el live. Tranquilo. Casi por la puerta de atrás. Y de pronto la fuerza, que llega y te golpea. Esa energía brutal. Esa música por la que morirías con tal de poder flotar en ella la eternidad entera. Esa pureza que, por momentos, absuelve de haber sido tan humano. Pasan los segundos, un minuto, dos. Y entonces piensas: "¿Quién coño es este tío? ¿De dónde sale? ¿Cómo puede ser que dure tanto? ¿Cuánto lleva dándole cera?". Y no quieres que pare, pero también quieres que pare, por no echarte a llorar en medio de la pista. En el aterrizaje ya comemos en su mano. Aún no habría pasado un tercio del viaje. Con pulso. Con delicadeza. Santana ondula entre sus maquinitas. Toques mentales, jabonosos, amables. El sol se pone en la terraza del hotel mientras sigue la magia. Un atardecer para no olvidar en la vida. Ya hubiera sido una gran actuación, mas faltaba una última sorpresa. Otra tromba de sonido nos bombardea. Más aguda, más urgente. ¡Alarma, alarma, la realidad os golpeará de nuevo! Xpansul vuelve al relevo para acabar la fiesta. Lo tiene difícil, pero no se arrenda. Suelta un temón tras otro y cierra con Love will tear us apart. El público pretende aplaudirle y él pide las ovaciones para Santana. Menuda clase Xpansul. Mejor ser un señor toda la vida que estrellita 15 segundos de gloria.
Mientras Santana desmonta el estudio la gente se acerca a felicitarle y hacerse fotos. Ha salido por la puerta grande. Uno asegura "he llorado". No fue el único. Me acerco a saludarle. Le pregunto cuántos años tiene y si ha metido alguna vez mil personas en una actuación. Me dice que tiene 28 y en la última fiesta hicieron sold out en una sala de 830 personas, que sobre 200 personas se quedarían fuera. Nos miramos a los ojos y sé que es él. Ya apareció. Es el chaval que esperamos tanto tiempo. Él atraerá 1000 personas a una fiesta antes de cumplir los 30 años. Y eso será lo de menos. Estoy seguro. Al bajar en el ascensor leo la tarjeta que me entregó. Dice: "Víctor Santana. Chaval Records".