Homenaje a Sonia Briz

Ian S. | 14/12/2009

Nuria Ghia durante su actuación en el homenaje a Sonia Briz

Al principio, antes de Internet, de las descargas, estaba Sonia. Misteriosa, atrevida, hipnótica. La voz en la noche dijo "hágase el corazón en el techno". Y el corazón se hizo. Se inflaron de pasión las frías máquinas y palpitaron las ondas de fantasía. "Jamás te avergüences de mostrar tus sentimientos", nos aconsejó. Máxima que cumplía a rajatabla en sus performances de poesía electrificada, palabras fugaces que nos impactaban antes de huir en la noche. Discursos desinhibidos que sostenía a base de carisma y pasión. Experimentación libre y sin red. Personalidad pura, insobornable, metáfora viva del amor por la música. En cada sesión nos transportaba por ricos mundos interiores en los que cada rincón se describía con exquisita ternura. La llamada creó una familia en las ondas, comunidad congregada por la gran sacerdotisa. "Discjockeys, un trabajo personal" fue el lema en el que condensó la selección creativa del DJ, al que siempre reivindicó como un artista.
Noche a noche, con honestidad, pasión y compromiso, exprimió la profundidad y riqueza en matices de la música electrónica, investigada como manifestación artística compleja, plena de recursos y registros. Programas didácticos, profundos, densos, para los que conseguía sesiones originales y exclusivas, analizadas en la entrevista previa con sus autores. Los DJ más famosos del mundo pasaron por Zona3, justo con el mismo trato que los artistas de base. Sonia nunca se acomodó en roles, su actitud era la esencia de la sabiduría, siempre abierta a lo nuevo, emocionada de investigar lo desconocido. Sin concesiones, jerarquías o prebendas. Presencia dulce, protectora, delicada, pero también crítica, irónica. Ni tragaba ruedas de molino ni era políticamente correcta. Solo importaba la música. El sentimiento.

La independencia es cara y pagó sin descuentos. Muchos la negaron. Acomplejados, inseguros, no querían verse flácidos, aletargados. Mejor arrinconar el espejo. Cutreza generacional que ni la muerte mitigó. La marcha fue como la vida: humilde, discreta, alejada de la luz pública. Tardamos semanas en enterarnos. El stablishment cultural no tiene gran interés en laurearla, tampoco ella buscó titulo alguno. Desinterés que disfraza el desagrado mutuo.

En el homenaje de la sala Razzmatazz de Barcelona hubo otro acto del mismo cuadro generacional. Promotor joven, artistas jóvenes, público joven. Presencia mayoritaria de su agradecida prole. Pronto esta generación tomará a los cuadros de mando, Sonia llegará con sus hijos. Entonces los que no estaban ayer correrán a proclamarnos cuánto la querían. Será tarde. Ya les vimos el plumero.
Nuria Ghia protagonizó una sesión armónica, divertida, espontánea. La Diosa Gea nos recuerda que la vida sigue. La vida no para nunca. Disparo una foto y en el resultado esa presencia sobrenatural se realza. Tengo la intuición que será la imagen que elegiré. Al cierre la excepción J Rob, un set donde conjugó con clase veteranía y emoción, sencillo de elementos, pleno de emociones y con un poso de melancolía. El francés tiene una especial intuición para presentarse en principios, finales y momentos transcendentes. Luego encima da la talla.

La próxima cita será el homenaje de Madrid, jueves 17 de diciembre, en la sala Maxime. Es importante difundirlo y acudir para que haya más público que en Barcelona. ¡Sonia se lo merece!

Más información

SESIÓN:
22:00 a 23:00 - Nacho Sotomayor

Presentador: Fernando Fuentes

ACTOS:
- Lecturas de comunicados:


Entrega de placa conmemorativa y libro recogida de comentarios dedicados a la memoria de Sonia a Beatriz Lagandi, su sobrina.

SETS DJs:

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